miércoles, 2 de julio de 2014

Jairo el policía y los periodistas (Néstor González)

ng Jairo el policía y los periodistas (Néstor González)

Néstor González



En verdad les confieso que tenía mucho tiempo que no me vacilaba lo que es una celebración en reconocimiento a la labor que realizamos los periodistas, por parte de algún organismo público.

Y qué bueno que esta profesión nos permita por su naturaleza, poder llevar la palabra más allá que los demás y poder decir lo que creemos y lo que pensamos de lo que pasa sin que muchas veces no nos metamos en peos.

Empezando por que en estos tiempos no se ofrecen muchas opciones, me enteré por el radio bemba que impulsamos los comunicadores sociales, que Jairo Ramírez, el secretario de seguridad y orden público del Zulia, ofrecía un almuerzo a los periodistas en la sede de la secretaría.

Y como dicen los vivitos; ni corto ni perezoso y con mi cara bien lavada, me dirigí hasta la secretaría a comérmele el almuerzo a Jairo y así aprovechar para ver a mis colegas y amigos que desde la universidad nos hemos visto muy poco, ¡Ey! y que por cierto, la comida estuvo de lo más exquisita en compañía de Yajaira y Juan, dos colegas y amigos periodistas de extensa trayectoria, por cierto, Yajaira es la corresponsal del Correo del Orinoco aquí en Zulia y Juan , su esposo, es el reportero gráfico, y como pueden ver pues, aquí no quedo pa’ más nadie.

Pues bien, Déjenme decirles con toda franqueza, que mientras cortaba la carne, me comía la ensalada y me bebía el refresco, estuve pillando a Jairo, al igual que otros colegas, y lo convertimos en nuestro elemento de análisis.

Para empezar, coincidimos que las personas de baja estatura, bien sea hombre o mujer, son personas de carácter y Jairo es un tipo de baja estatura, inteligente, lo notamos como que un tipo que además de todo posee mucha humildad y que su función en estos tiempos, le exige para su desempeño, un par de ingredientes adicionales a las cualidades que pueda poseer quien es designado para esa tarea, como lo son la tolerancia extrema y la paciencia extrema, pero la paciencia colmada de mucha sabiduría y como decimos en el ejército, bien metido en situación.

El haber decidido, por parte de ellos, que almorzáramos todos sentados con el plato sobre las piernas y sosteniendo el refresco con los pies, pudiera connotar para algunos muchas cosas, pero yo en lo particular, prefiero pensar que se trató de un gesto de buena voluntad ya que hasta allí, aparentemente, les alcanzó la cobija.

Pude observar además, cómo el ejercicio del periodismo sigue transformando el carácter de quienes lo ejercen, tal cual com la plastilina a quien no le cuesta nada adaptarse o acoplarse al espacio que sea, pues los nuevos colegas así lo demostraron, pues el haber permanecido allí hasta que concluyó la actividad, es un reconocimiento al esfuerzo hecho por los de la secretaria y al mutuo respeto que existe entre la fuente y el reportero.

No crean ustedes que lo que digo es porque a nosotros no nos gustó, todo lo contrario, desde el trabajo de nuestra amiga Carmen Revilla, pasando por el de los amigos que nos sirvieron la comida, hasta la amiga que le toco pasarle el coleto al refresco que se calló al piso, le dimos el valor que a juicio de nuestra observación se merece ese gesto y el reconocimiento a todos los de la idea.

Hace un largo tiempo atrás, les comento a las nuevas generaciones, las celebraciones con motivo del día del periodista, se realizaban en los mejores sitios de la ciudad, como restaurantes o clubes, no es que los añoramos, sino, que en lo personal observo algo mucho más interesante, que esto es una muestra de los cambios a los que sin duda hay que remitirse, como lo es el orden en las finanzas y la austeridad en tiempos de crisis, pero no solo en cuanto a celebraciones, sino también en todo lo concerniente al manejo de las finanzas públicas.

Continuando con Jairo, de antemano y en nombre de todos, queremos reconocer ese gesto humilde y de muy buena voluntad, pues tuvo el carácter, como lo haría un tipo serio y de baja estatura, y con un gran esfuerzo por mantenerse con cabello, de invitarnos a los periodistas a su oficina y compartir con todos nosotros un suculento almuerzo que, aun cuando nos lo comimos sobre nuestras piernas y sostuvimos la frescolita entre los pies, hubo otros a quienes se les calló la ensalada sobre el escritorio de Jairo y otros voltearon la Pepsi cola encima del mantel blanco y este se hizo el loco, pues estábamos entre amigos.

Nuestros mejores deseos para su gestión, así como para nuestra colega Carmen Revilla, de quien sabemos que la tarea que le es encomendada, se encuentra en las mejores manos y que por favor a la chama de mantenimiento que disculpe el desnalgue que dejamos allí.

nestun2011@gmail.com


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